¿Alguna vez has comprado algo que estaba en venta porque no querías perderte un trato, pero terminaste con el remordimiento del comprador después de que la emoción desapareciera? Probablemente te diste cuenta de que compraste algo que no necesitabas y no lo habrías comprado sin la venta. Estas transacciones están diseñadas para crear escasez, un desencadenante psicológico que hace que se reaccione rápidamente, por lo que no es sorprendente que esta táctica se utilice ampliamente. Pero este simple principio también funciona para los estafadores. Por lo tanto, es importante ser proactivo al interactuar con diversos mensajes en línea.

Por ejemplo, cuando recibe un correo electrónico aparentemente fiable de una empresa que le informa de que se le está acabando el tiempo para hacer un pago. Antes de que te des cuenta, has reaccionado poniendo tus datos bancarios en manos de estafadores en línea.

No es tu culpa que hayas sido víctima de una estafa en línea.

No sólo le pasa a la gente más débil. Los estafadores son maestros de la manipulación. Años de estafas telefónicas los han entrenado en el mundo online y les han dado una idea de lo que funciona y lo que no. ¿Qué emociones necesitan evocar? ¿Cuáles son las historias que tienen que contar?

Internet y los innumerables avances tecnológicos permiten manipular programas informáticos, correos electrónicos, fotos e incluso vídeos. ¿Cómo puede la gente distinguir lo que es real y lo que no lo es? No son sólo los ancianos o los menos capacitados técnicamente los que necesitan tener cuidado. Todo el mundo debería estar al tanto de las estafas en línea y cuestionar su correspondencia en línea. Aquí hay cuatro preguntas que deberías hacerte antes de cada encuentro online.

1. ¿Pediste ayuda?

Ves una ventana emergente en un sitio web: Es un mensajero, y parece como si una empresa de informática te escribiera y te ofreciera ayuda. O recibes un correo electrónico de una compañía que ofrece su ayuda de forma gratuita.

Como en la vida real, lo mismo se aplica aquí: Si uno de tus amigos te ofrece ayuda, instintivamente le agradeces y hasta le ayudas cuando tienes la oportunidad. Si alguien te ofrece ayuda en línea, especialmente si es gratis, díte a ti mismo: «No puedo ayudarte – ¿qué podría salir mal? Una vez que hayas aceptado, pueden pedirte que devuelvas el favor, y puedes sentirte obligado a aceptar. Pero recuerda que no has pedido ayuda y por lo tanto no le debes nada. Ni siquiera un clic en un enlace o una respuesta de correo electrónico.

2. ¿La oferta es válida sólo porque otras personas la apoyan?

Si el hombre de la foto de archivo con los pulgares en alto pudiera descargar el software sin problemas, tú también podrías hacerlo, ¿no?

Antes de ir a un nuevo restaurante, comprueba las críticas sobre el servicio al cliente y la calidad de la comida. Después de todo, debe ser bueno si otras personas lo han probado y les ha gustado. Pero las revisiones y los precios pueden ser manipulados. ¿Todas las reseñas están escritas en el mismo estilo y por usuarios con nombres similares? Esto podría ser una indicación de que algo está mal. Y sólo porque el diseño de un sitio web parezca legítimo no significa que lo sea. Si recibes correos electrónicos de phishing de una fuente aparentemente confiable, nunca les des la información de tu cuenta bancaria o tus contraseñas. Llama o envía un mensaje directamente a la compañía y averigua primero la legitimidad del correo electrónico.

3. ¿Por qué hacen preguntas aparentemente inocuas?

Una falsa sensación de seguridad tiende a hacer a las personas más vulnerables. Esto también se aplica a las citas online. Responder a unas pocas y simples preguntas puede no parecer peligroso. Nos sentimos bajo control todo el tiempo. Pero siempre es posible involucrarse en algo que no se quiere, o en el peor de los casos, ser persuadido para revelar información confidencial. Incluso una simple pregunta como cómo te va el día puede llevar a una estafa.

4. ¿Por qué intentan ser mis amigos?

La familiaridad es la clave. Algunos estafadores llaman a los ancianos e intentan convencerlos de que son parientes que necesitan dinero desesperadamente. Si está en la familia, no puede ser falso, ¿verdad? Hoy en día mucha gente es consciente de este tipo de estafa, pero muchos otros estafadores trabajan de la misma manera: Los estafadores saben cómo hablarte directamente. No son villanos de historietas, sino gente inteligente que puede fingir ser amable. Están de acuerdo con usted y buscan sutilmente similitudes con usted. Mantente alerta y no te dejes engañar.

No hay nada de lo que avergonzarse para caer en este tipo de engaño. Ten cuidado con estas tácticas cuando recibas un correo electrónico, un mensaje privado en los medios sociales, o incluso un pop-up en un sitio web. Lo más importante es que nunca des información confidencial como contraseñas o detalles bancarios o, en el caso del software de escritorio remoto, nunca des acceso a tu dispositivo a alguien que no conozcas o en quien no confíes personalmente. La clave de la seguridad en línea es la conciencia y la precaución.

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